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Atención bañistas: La legislación del Estado de Minnesota prohíbe terminantemente fumar bajo el agua.
[Visto en Failblog, vía el Perro Mistetas]
Abogado junior: "Tenemos una excavadora justo detrás. ¿No sería más eficiente?"
Socio director: "Ni de coña. Nos pagan por horas."
[Pie de foto ganador del concurso organizado por el blog sobre grandes despachos Above The Law]
El próximo domingo 4 de octubre se inaugura el congreso mundial 2009 de la IBA (la International Bar Association, la asociación de abogados más grande del mundo) en Madrid, un encuentro para el que se esperan unos 5.000 asistentes de 127 países.
Solo el programa (pdf) ocupa 172 páginas, y consta de 150 sesiones en las más diversas áreas del Derecho, que se desarrollarán desde el lunes 5 hasta el viernes 9 de octubre: competencia, fusiones y adquisiciones, familia, penal, procesal, energía y medioambiente, financiero, recursos humanos, reestructuraciones, etc. Otro momento de interés será la conferencia sobre el Estado de Derecho con el lord Bingham of Cornhill y el juez Garzón. Las sesiones se llevarán a cabo en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid (Campo de las Naciones).
Un evento de estas características, y encima en casa, no puede desaprovecharse, así que yo ya estoy inscrito. Si eres lector de este blog o miembro del grupo iAbogado en Facebook o iAbogado en LinkedIn, esta puede ser una buena oportunidad para ponernos cara ("desvirtualizarnos", como se dice ahora) e intercambiar contactos, ideas y proyectos. Si decides venir, házmelo saber. ¡Nos vemos en Madrid!
Esta anotación fue publicada originalmente en El Ablogado, el blog sobre temas jurídicos que mantengo en Pisos.com
Vecinos molestos, insalubres, nocivos y peligrosos
¿Qué hacemos con el vecino de abajo aficionado a tocar el xilófono de madrugada, o con el que convive con un caimán amazónico o mantiene un pestilente taller clandestino en su piso?
El sentido común nos dice que lo primero será dirigirse al propietario fastidioso y rogarle cortésmente que deje de aporrearnos los tímpanos y de hacernos la vida imposible, etcétera. Desoída esta petición -como suele suceder– deberemos hacernos con un hornillo y unas velas negras y preparar un hechizo para alejar vecinos indeseables.
Si esto falla, no nos quedará otro remedio que acudir a la vía judicial, que es más lenta pero puede llegar a ser mucho más eficaz. Tras el pleito correspondiente, el juez puede ordenar la cesación definitiva de la actividad, así como la reparación de los daños y perjuicios, e incluso expulsar al vecino de su propia vivienda hasta por tres años. Esta sanción civil no significa que pierda la propiedad del inmueble, sino que el vecino es privado temporalmente de su uso.
Antes de ello la ley de propiedad horizontal exige que el presidente de la comunidad de propietarios envíe una carta de requerimiento al vecino molesto y que posteriormente la junta se reúna y decida entablar la demanda ante el juzgado de primera instancia. La clave es que la sentencia califique la actividad del vecino como molesta, insalubre, nociva o peligrosa, que son conceptos que tendrá que determinar el juez en cada caso concreto acudiendo a su buen criterio y a disposiciones tales como el Reglamento de 1961 que define este tipo de conductas de la siguiente manera:
La contraportada de muchos diarios de papel sirve para incluir la nota frívola, social o mundana de turno que es, por cierto, de las más leídas. El otro día se me atragantó el cruasán al toparme con la del gratuito Negocio & Financiero. La copropietaria de unas conocidas bodegas, y jinete de doma clásica, comenta sus experiencias a la hora de comprar caballos y nos asegura que hay que andarse con ojo pues en este mundillo, hay mucho gitano. [Pronúnciese todo con acento pijo, o sssea].
Podría haber dicho que "hay mucha picaresca", haber aludido a Rinconete y Cortadillo, en fin, podría haber empleado cualquier metáfora más políticamente correcta que el tópico con tinte racista. Pero la ejecutiva, y la periodista que firma la nota, utilizan sin ambages la cuarta acepción de 'gitano' que ofrece el DRAE: "Que estafa u obra con engaño". Es decir, utilizan un disfemismo en lugar del habitual eufemismo.
Sería curioso aplicar esto al mundo jurídico. Si las actas judiciales sustituyesen "imputado" por "choro", "inimputable" por "colgao", "abogado" por "picapleitos", o si en lugar de empezar una alocución pidiendo "la venia, Señoría" dijéramos "permiso, tronco", la Justicia sería un hazmerreír constante, nadie la tomaría en serio y habría legiones de colectivos ofendidos. ¿Y lo bien que lo pasaríamos, eh?
Claire Cameron, periodista del New York Times, ha elaborado una lista de últimas palabras de condenados a muerte en el Estado de Texas, a partir del sitio web del departamento estatal de justicia.
Desconozco el motivo burocrático o jurídico por los que el Estado anota y publica estos últimos testimonios. Sin embargo, no cuesta nada detectar una vomitiva hipocresía en el hecho de que la Justicia elimine físicamente a los delincuentes más graves, privándoles del derecho más fundamental imaginable, y al mismo tiempo preserve con poética delicadeza sus últimas palabras sobre la Tierra.
Traduzco algunas frases que integran este inquietante y morboso memento mori:
Nada que lo pueda decir puede cambiar el pasado.
Me gustaría decir adiós.
Mi corazón va a cien por hora.
¿Está encendido el micrófono?
No tengo nada que decir. Estoy apesadumbrado por lo que hice.
Estoy nervioso y es difícil aclarar mis pensamientos. A veces no sé qué decir.
Hombre, hay un montón de gente ahí.
He venido hoy aquí a morir, no hacer discursos.
¿Dónde está la madre del Sr. Marino? ¿Recibiste mi carta?
Me gustaría morir más de una vez para decirle cuánto lo siento.
¿Podría usted por favor, dígale a esa señora de ahí - ¿Puedo verla? No me está mirando - Quiero que entiendas algo, no me tengas odio. Quiero que lo entiendas. Por favor perdóname.
No creo que el mundo vaya a ser un lugar mejor o más seguro sin mí.
Lo siento.
Quiero decirle a mi mamá que la quiero.
Me estoy portando como un hombre.
No podría aguantar una cadena perpetua.
Iba a contar un chiste. La muerte me ha liberado. Ese es el mayor chiste.
Dígale a todos que me he puesto hasta arriba de pollo y chuletas de cerdo.
Agradezco la hospitalidad y el respeto que me han mostrado, y la última comida estuvo muy rica.
Decidles a los otros condenados a muerte que no llevo pañal.
De Alá venimos y a Alá volveremos.
Se cometen errores, pero con Dios todo es posible.
Toda mi vida he estado encerrado.
Dadme mis derechos. Dadme mis derechos. Dadme mis derechos. Dadme mi vida.
Estoy cansado.
Me merezco esto.
Una vida por una vida.
Es mi hora. Es mi hora.
Estoy listo, alcaide.
Si les parece podremos pasar juntos la tarde,
como hacen los adversarios en derecho
que disputan acaloradamente
pero comen y beben como amigos
- Tranio, en La fierecilla domada, de Shakespeare
Ya está. Me niego a mentar la crisis palabra que nos rodea por tierra mar y aire, y que queda ya tachada definitivamente de este blog, destinado solo a lectores optimistas. Con la que está cayendo, mejor será abrir un rato el paraguas del humor, en su peculiar rama jurídica.
Uno ya está más que acostumbrado a asistir como abogado a detenidos con historias más o menos pintorescas. Pero esta lista de motivos humillantes para ser detenido, tan real como la vida misma, me ha hecho pasar un ratillo bastante ameno. Estas son las más estupefacientes: