Hace algún tiempo solía acudir con cierta frecuencia a los juzgados de Coslada, y había oído historias de terror y rumores de cafetería acerca de los policías locales de esa ciudad, que siempre han tenido fama de tipos duros. Pero no podía imaginarme cuánto.
La actitud de los munícipes que no aplicaron medidas en vía administrativa al virrey policial y cacique mafioso, que llevaba décadas a sueldo del contribuyente (complementado por las amables donaciones de numerosos bares y locales de alterne), recuerda también una célebre escena de Casablanca.
El capitán Renaud ordena desalojar el café de Rick, y éste le pregunta: «¿Con qué derecho me cierra usted el café?». El policía le contesta con aire ofendido: «¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo! He descubierto que aquí se juega». Justo en ese instante un crupier le entrega discretamente un fajo y le susurra: «Sus ganancias, señor». Sin perder la compostura, Renault le da las gracias y grita: «¡Todo el mundo fuera!»
He aquí un debate jurídico verdaderamente popular: ¿tienen los famosos derecho a la intimidad? ¿Dónde está la frontera entre el derecho a la información y el derecho a la privacidad? Muchos autodenominados ‘periodistas del corazón’ se escudan abusivamente en la libertad de prensa para lucrarse con el cotilleo más bajuno y ramplón, pero no es menos cierto que hay famosuelos que disparan demandas por doquier bajo el escudo protector de la vida privada y al día siguiente contribuyen al invento con sus exclusivas y sus falsos reportajes.
El asunto está de moda gracias al pleito del día. Telma Ortiz ha interpuesto una demanda civil al amparo del artículo 9 de la Ley Orgánica de 1982 con una novedosa petición de medidas cautelares, solicitando al juez que en lo sucesivo prohíba a más de cincuenta medios de comunicación que tomen imágenes de ella, salvo cuando esté participando en actos oficiales como hermana de la princesa de Asturias. Su abogado, en la multitudinaria vista celebrada hoy en un juzgado de Toledo, ha alegado que las medidas solicitadas son 'idóneas, necesarias y equilibradas' debido al 'acoso insoportable y permanente que sufre su cliente'.
Pero no hablaremos de eso hoy (jurisprudencia hay para dar y tomar), sino de una derivada curiosa, y es la mortadelesca intrepidez con la que los grupos de presión y las grandes corporaciones adoptan disfraces grotescos para arrimar el ascua a su sardina. En este caso, todos los medios se han hecho eco de la manifestación que han organizado la misma puerta del juzgado una treintena de personas en defensa de la prensa rosa, a instancia de una asociación llamada Asociación Nacional de Telespectadores Independientes por una Televisión Española Libre de Manipulaciones y Ataduras (sic).
El primer pensamiento que me ha asaltado ha sido el habitual: Otro puñado de friquis buscando su warholiano momento. Pero cierto tufillo extraño, cierta cutrez sobreactuada en la web de la asociación (Nosgustalaprensarosa.com) ha despertado al sagaz detective frustrado que pugna en mi interior, que se ha lanzado de inmediato a la pesquisa. Así, una búsqueda en el registro nacional de asociaciones nos dice que no existe ninguna asociación inscrita con este nombre. Envío un correo a su responsable que queda de momento sin respuesta. En su manifiesto reivindicativo (.pdf) (otra vez sic) el presidente de la recién creada plataforma asegura no tener "ninguna afiliación”.
¿Ninguna?
Veamos: una búsqueda del whois del dominio nosgustalaprensarosa.com nos dice que la web está alojada en un servidor con número de IP 85.62.11.134. Tirando del hilo encontramos la ubicación física de esa máquina. Agárrense:
Vaya por Dios, resulta que la web de los aficionados independientes a los programas de cotilleo está ubicada en las oficinas de Árbol Producciones (Grupo Árbol), que es uno de los mayores conglomerados de la industria televisiva de España y Latinoamérica, sedicente “líder de la producción independiente de programas de TV, con más de una treintena de espacios que se emiten en cadenas españolas, europeas y americanas”, propietario de la productora Globomedia y accionista de referencia de la TV privada laSexta. En fin, cuatro amiguetes con un par de cámaras viejas a quienes les sobraba espacio en un achacoso servidor web y han decidido cedérselo gentilmente a la espontánea e idealista plataforma nosgustalaprensarosa.com. ¡Viva la sana camaradería!
¿Que cómo he obtenido esta información? PDPLTQM.
Bromas aparte, está claro que las técnicas de mercadotecnia viral, tan de moda, han subido un peldaño, desde la publicidad al agit-prop. No obstante, a los patronos últimos de la Asociación Nacional de Telespectadores Independientes etc. habría que recordarles la frase del agudo escritor inglés Jerome K. Jerome: Mejor es decir siempre la verdad, a no ser que seas un estupendo mentiroso.