En mi primer año de Universidad me dio por apuntarme a un coro aficionado de polifonía, donde conocí a gente realmente interesante, buenos músicos, incluso un tocayo catapultado posteriormente a merecida fama. De todos guardo un recuerdo entrañable, en particular por la paciencia con la que soportaron mis aterradores gorgoritos en la fila de los bajos graves. Afortunadamente para la Historia de la Música, mi incursión belcantista se quedó en aquella experiencia, y desde entonces solo perpetro algún cántico en excursiones campestres para deleite de alguna cabra despistada.
Otro tocayo que sí entonaba bien, y sabía solfeo, era Javier Romañach, un tipo realmente simpático y brillante, amigo de la vida y de la velocidad a los mandos de una moto enorme. Esa misma máquina, de la que alguna vez disfruté como copiloto a espalda de Romañach, le arrojó algún tiempo después a una silla de ruedas de la que desde entonces no se ha levantado, al menos físicamente.
La tetraplejía no le ha convertido en un hombre demediado. Además de su actividad profesional relacionada con la tecnología, dirige el Foro de Vida Independiente, una organización que batalla por la visibilidad de la diversidad funcional, término que no pretende ser un eufemismo de discapacidad o minusvalía, sino una referencia a los derechos que reclaman: poder controlar sus propias vidas sin ser aislados en guetos asistenciales o recluidos en casa, acceder a las mismas oportunidades, tomar las mismas decisiones en la vida diaria que los demás ciudadanos, pensar y hablar por sí mismos sin la interferencia o mediación de otros.
Su lema, 'nada sobre nosotros sin nosotros' aclara la idea: a ellos no les pasa nada, es la sociedad, son las leyes, los modos y las costumbres sociales las que están mal hechas. Se trata de ser reconocidos como ciudadanos, y esto no solo lo consigue el legislador.
Como exigía gráficamente Romañach en un encuentro reciente: “quiero poder tomarme una caña en un bar: que me bajen la barra”. Pero lo mejor es escuchar al propio Javier, un torrente de energía verbal e inteligencia combativa, en la entrevista que le hizo Julia Otero para el programa televisivo ‘Las Cerezas’:
Por su meritoria defensa de los Derechos Humanos de ciudadanos muchas veces invisibles, Javier Romañach queda nombrado por este blog como Personaje Jurídico del Año 2007, galardón que se me acaba de ocurrir, más en serio que en broma, que entrego simbólicamente a Javier junto con un cariñoso abrazo, y que espero que acepte con el sentido del humor que le caracteriza.
Me apunto al premio, refrendo la selección del jurado y propongo su formalización e institucionalización para futuras ediciones desde este blog y con el respaldo de otros blogs de la blogosfera jurídica.
2 | Enviado por Julian Inza el February 18, 2008 a las 12:09 AM
Julián, me parece una idea excelente. Hacia final del año prometo retomar la iniciativa del premio y hacerla participativa. Cuento contigo, pues.
3 | Enviado por javier muñoz el February 18, 2008 a las 12:54 AM
Envíe su comentario
Todos los campos del formulario son obligatorios. Su dirección de correo electrónico no se mostrará. Si, además de estos datos, desea indicar su URL, o desea recibir avisos por correo electrónico cuando se añadan nuevos comentarios, deberá registrarse aquí.
Si desea enviar alguna noticia, anécdota jurídica o artículoo ejercer como 'columnista' de esta bitácora, escríbanos a través de nuestra página de contacto (a la atención de Javier Muñoz).