Las ejecuciones de la pena capital en Tejas son un tópico cinematográfico. La última cena, el paseo del reo hasta la sala de inyecciones, los gélidos preparativos técnicos, el rostro grave de los verdugos, son imágenes que cualquier espectador ha visto centenares de veces acodado en su butaca, bolsa de palomitas en ristre.
Vía El País, llego a esta página espeluznante del departamento de justicia tejano. Se trata del listado de los 376 ejecutados de verdad desde 1982 hasta el otro día, con las últimas palabras que cada uno decidió legar a los vivos. Son frases de muertos que hablan desde el último instante, con la sinceridad que sólo existe en un momento por definición irrepetible. Algunos rezan el Padrenuestro, otros claman su inocencia, otros piden perdón, muchos callan. Ninguno tuvo una segunda oportunidad. Ya lo anunciaba Víctor Hugo: La pena de muerte es signo peculiar de la barbarie.
No sé qué especie de morbo repugnante empuja a la Administración americana a recopilar y publicar algo así. Supongo que será consecuencia de una interpretación torticera del principio de prevención general que enseñan en Teoría del Delito.
1 | Enviado por Javier Prenafeta el September 21, 2006 a las 6:30 PM
Javier, gran blog, y mejor post. No discrepo, pero al menos en EEUU el resto del sistema funciona razonablemente, aquí no nos funciona nada del sistema
2 | Enviado por jotaluis el September 23, 2006 a las 1:57 AM
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