¿Recuerdan la historia de Torben Vegener Hansen, un discapacitado danés que exigía judicialmente a su gobierno que le cubriese el coste de las visitas de prostitutas a su casa?
Pues en Alemania hay un caso parecido, pero sin discapacidad física por medio, pero sí bastante rostro. Un tribunal de Ansbach ha rechazado la solicitud de un tailandés beneficiario de la prestación de desempleo, que pretendía que la seguridad social alemana le facilitase gratuitamente pornografía y desplazamientos a burdeles porque "su esposa está en Tailandia y no tiene recursos para traérsela" Sus peticiones son de lo más específico: cuatro viajes al prostíbulo local y ocho películas 'para adultos' al mes, más preservativos a granel.
Hay quien se toma lo del 'Estado de Bienestar' de forma literal...
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